Yo tenía un perro llamado Benjamín, un dachshund color café, tenía uno de los peores alientos que he olido, y se cagaba en todos lados.
Un día, estaba lloviendo muy fuerte y recién llegábamos a mi casa Gabriel y yo, teníamos planeado echar un rato la reta de fut en el Xbox acompañado de unas ricas cubas y unos cuantos cigarros, entonces decidimos hacer como que nos valía verga la lluvia y bajarnos del coche corriendo, aunque no contábamos con que justo al lado del coche pasaba un caudaloso río a causa de la lluvia.
-No mames, ya me mojé todas las patas- Dijo Gabriel con enojo en su tono de voz…
Como pudimos entramos a mi casa e hicimos todos los arreglos para ponernos una buena peda jugando Xbox (osea una peda sana ¿ya sabes?).
Ahi estábamos Gabriel y yo gritando sandeces al arbitro virtual, cuando en eso un olor a mierda se apoderó del lugar.
-No mames huele un chingo a mierda- Le dije a Gabriel…
-MJJJJ Pfff MJJJ no pues quién sabe qué pedo…- contestó Gabriel queriéndose cagar de risa…
Al principio pensé que quería jugarme una broma y por ello actuaba como si le provocara gracia el olor a mierda. Para mí, el primer sospechoso era Benjamín que estaba acostado en un sillón mirandonos y haciéndose pendejo con la hueva que lo caracterizaba, se culpaba así mismo con esa actitud.
-GOL!! ¿ya ves? me la pelas putito- grité festejando…
-te cagaste güey, por eso huele a mierda…
-no mames huele de la verga, creo que el pinche Benjamín ya se cagó…
-jajajajajajajajaja no mames- se cagó de risa, y yo aún no sabía porqué…
Me dispuse a usar mis habilidades salvajes para encontrar de dónde venía el olor a mierda cual sabueso, hasta que al fin di con la causa de tan terrible olor y ésta vez Benjamín no era el culpable…
¿Qué podía apestar peor que la mierda de mi perro? -Los tennis de Gabriel…
-¡No mames cabrónnnnnnn pisaste mierda!
-No es cierto como crees…
-Si güey no mames, revísale…
Comenzó a revisar las suelas de sus tennis, y no había rastro de mierda, entonces hice algo que hasta hoy me arrepiento, acerqué mi nariz hasta uno de sus tennis justo donde ese cabrón metía la pata y aspiré profundamente.
-No mames cabrón te estás pudriendo…
-Jajajaja no seas mamón, es porque se me mojaron…
-No güey no chingues, se te murieron las patas, o pisaste un animal muerto vete a la verga…
-Jajajajajajajajajajajajaja- reía y reía Gabriel, notándose un poco apenado…
-¡Heyyy Leslie (mi hermana) ven a oler, a Gabriel le apestan a mierda las patas!…
Hasta a las viejas con las que quería el buen Gabriel, les conté aquella anécdota, y no fué por culero, la neta le estaba ahorrando el divorcio a mi cuate…
Aún no entiendo el porqué le apestaban así las patas a ese güey, imaginensen queridos lectores, o en este caso queridas lectoras, que en la mera noche de bodas, a la hora de la pasión, tu galán a la hora de quitarse los zapatos pareciera que acaba de exorcisar a todos los demonios que existen en el infierno, pues si decepciona ¿no?…
Así que OJO queridos lectores/as, como este espacio trata de ser útil y de buena ondez, les haré la recomiendación de que inviten a sus parejas al boliche o a patinar en hielo, de ese modo sabrán lo que esconden debajo de esos zapatos…
Y a los que tienen ese problema de mal olor en las patas, les recomiendo que se las laven con cloro, pinol y si el olor no desaparece será necesario el ácido muriático…
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