
Una vez andaba yo con unos cuates saliendo de chupar de un bar de Atizapunk bien chundo, pero pues la chela estaba bara entonces era la mejor opción. Era de esas veces que uno no tiene ni madre qué hacer y aún después de haber bebido cantidades industriales de cerveza uno no logra saciar el hambre de acción.
Ibamos en un Tsuru; calculo que era año 1987, color verde manzana mirame-ahuevo y llantas más gastadas que la verga. El conductor: Un cabrón de 17 años que sentía que traía un muscle car tocado como los que salen en las movies de Rápido y Furioso, obviamente se rehusaba a aceptar la idea que poco le faltaba a su nave para convertirse en un bote de basura o un tenedor.
Mientras planeabamos qué hacer, aquella gana que siempre da después de haber consumido tanto diurético se hizo presente… -Párate que quiero mear- le dije amablemente a mi cuate, a lo que asintió y rápidamente se estacionó sobre una calle que en horas pico se convierte en el paso de cientos de familias. Salimos como tapón de sidra del auto, él (mi cuate el conductor), otro cuate y yo, y nos dirigimos cada uno tomando al menos 1 metro de distancia uno del otro -cumpliendo lo que marcan las reglas del macho machín- y nos dispusimos a regar aquella calle sin la menor vergüenza a pesar de que pasaba auto tras auto.
De repente una luz llamó mi atención, el clásico sonido de -TTTIIIIIIIIIIUUUUUUU- de una patrulla nos hizo guardar nuestros miembros y dejar más de una gota traicionera sobre nuestros pantalones… -Vámonos a la verga- grité causando el pánico. Mi cuate que iba conduciendo, corrió hasta su asiento y se trepó como si de huir de un robo de banco se tratara, mi otro cuate y yo nos limitamos a subir rápido pero no tanto.
-Salgan del auto- exclamó un policía desde la bocina de la patrulla que se encontraba justo enfrente de nosotros. Mi cuate agarró y con valeverguismo total, arrancó el coche y metió primera, aparentemente no se dió cuenta de que uno de los policías había bajado ya de la patrulla y casi le plancha el traje*.
Como la patrulla iba del lado contrario a nosotros, y mi cuate se desvió por otra calle, pensamos que ya nos habíamos librado de todo pedo, cuando en eso la ley de Murphy se hizo presente y vimos la pinche patrulla justo atrás de nosotros y allí es donde comenzó lo interesante de aquella aventura. La patrulla era una camioneta de batea de 8 cilindros, nosotros íbamos en aquella avalancha motorizada color verde, creo que cualquiera sabe que no hace falta hacer cálculos para ver quién alcanzaría a quién, claro cualquiera menos mi cuate que conducía.
C = Conductor.
L = Mi otro cuate apodado “Lorena” por sus senos femeninos.
Yo = Yo.
C: No se preocupen, no nos alcanzan éstos pendejos…
L: No mames cabrón, ya párate, ahuevo que nos van a alcanzar, si atropellas a alguien se va a hacer más grande el pedo…
Yo: Verga ya los traemos bien cerca…
C: Ahorita que meta la cuarta los dejamos, van a ver…
L: Jajaja no mames pinche sir, a caballo iríamos más rapido que en ésta pinche carcacha…
C: ¿Carcacha? si no te gusta bájate…
Yo: Ya no mamen dense un beso…
Ya cuando teníamos a los polis casi soplándonos la nuca -en el buen sentido de la palabra no mamen- mi cuate el conductor decidió desistir de su huída y detenerse, y se detuvo… ¿Dónde?: En el mismo lugar donde habíamos meado.
Nos bajamos como los criminales de los “Chicos malos chicos maloooos” con las manos en la nuca y todo el pedo, jaja no mames veíamos mucha tele me cae.
Mi cuate el que conducía se bajó diciendo -¿Qué pasó poli?- a lo que uno de los policías respondió tomandolo de un brazo y con la cacha de la pistola le dió un vergazo que bien pudo haberle hecho escupir su propio estómago, la neta yo sí me saqué de pedo porque pensé que le había clavado algo, aparte mi cuate calló al suelo y no se movía.
-Tranquilo oficial- le dije con voz temblorosa…
-Que no mame el puto, casi me pisa una pata, ya que se pare que no sea puto, pinche chamaco pendejo- Dijo el policía exhaltado mientras nos encañonaba a todos aleatoriamiente…
Nos catearon y nos interrogaron el porqué huímos de esa forma, les explicamos el porqué y se limitaron a decirnos
-¿Psssss como por una miada patrón? ¿qué tal que abrimos fuego? Je je je- con un tono burlezco…
De ahí nos llevaron al MP, y nos metieron a los separos… Nos quitaron agujetas, cinturones, pulseras, cigarros y dinero. Ya adentro, un poli nos preguntó…
-¿Cómo quieren? ustedes solos ¿o con “la banda”?- Nos preguntó el custodio de los separos…
-Solos, solos- dijo mi cuate con voz nerviosa…
Automáticamente chisté y le dije al poli -No pues como quiera oficial- Y no por hacerme el valiente, pero pues si nos quedabamos toda la noche, seguramente iba a llegar el momento de compartir celda con “la banda”, entonces ofendidos por haberlos rechazado al principio, seguramente nos iban a matar y a usar nuestros órganos como fichas de poker, bueno pon tú que no tanto, pero se iban a emputar.
Ya después de agarrar confianza, andábamos pidiendo cigarros con “la banda” y platicando patoaventuras y la verga…
Para no hacer este post más largo, al final salimos después de un par de horas pagando una multa leve por falta administrativa, para mí la verdad fue divertido, incluyendo por el comentario de mi papá diciendome -no hay pedo hijo, yo una vez mié enfrente de la estatua de la libertad, cuando la gana da, la gana gana je je je je-, mientras yo simplemente lo miraba con admiración.
A mi cuate si le fué un poco peor, le quitaron el coche, lo regañaron, aparte el vergazo que le dió el poli y no sé qué más le hicieron, aunque él no pagó multa por ser menor de edad. Qué suerte…
La finalidad de éste post es convertirlo en algo útil para ustedes queridos lectores, así que les dejo unos cuantos consejos para cuando sean detenidos por la policía mexicana.
- –Nunca le digan poli a un poli, llámenle oficial, capitán, general, o algo que tenga rango, cuando uno les dice poli, se sienten inferiores, como lacras, buenos para nada, no sé, tal vez les llega de golpe la cruda realidad y reaccionan de una forma violenta.
- –Si por casualidad llegan hasta los separos, traten de usar un tono como de Pedro Infante en “Nosotros los pobres”, ésto seguramente creará empatía entre ustedes y los criminales que se encuentren dentro y nadie les hará algo. Recuerden que a pesar de ser separos, así como puede entrar alguien por manejar pedo también puede entrar alguien que acaba de matar a toda su familia para después comérselos en adobo. Neta, sí te topas con gente peligrosona.
- –Traten de arreglar las cosas antes de llegar al MP, aunque en todos lados dice “Ay no, fuchi la corrupción” debemos aceptar que en México es la única vía para salir ileso de ese tipo de situaciones, cuando negocíen traten de no escucharse fresones, porque seguro les querrán sacar 10,000 pesos por haberlos levantado tomándose una chela sin alcohol.
- –No mencionen influencias a menos que las tengan y estén 100% disponibles, a los polis les emputa la gente que dice tener influencias, cuando descubren que las supuestas influencias son mentira, suelen desquitar toda la furia que no desquitaron con sus horrendas mujeres.
- –Y el último consejo, mejor orinen en una botella y tírenla en la calle, o dénle el contenido a algún amigo y juéguenle una divertida broma.
Por hoy es todo amigos, espero que les sea de utilidad éste post policiaco.
*Planchar el traje = atropellar.